lunes, 5 de abril de 2010

BANQUETE por León Binder

(La consigna, continuar el microcuento de Eloy Mon: Casi todos los invitados vomitaron cortésmente en el hall antes de irse. Fue una velada memorable).
Casi todos los invitados vomitaron cortésmente en el hall antes de irse. Fue una velada memorable. Esto dejó a Arturo y Clelia, dueños de casa, sumamente contentos y eructando de satisfacción. Desde su vuelta de “Umtata” capital de la república africana de “Transkei”, adonde había viajado Arturo con su mujer, becado para hacer un estudio de campo sobre el desarrollo de “las cucarachas grises” en su medio ambiente. La pareja no dejaba pasar ocasión para repetirnos que querían hacer una comida típica del lugar para nuestro grupo de amigos. El menú seria sorpresa, advertían, y preparado con ingredientes originales del lugar. La noche elegida para la reunión llegamos a la casa de Arturo y Clelia munidos de paciencia, por lo que pensamos iba a ser un monólogo sobre vida y muerte de insectos y habitantes de la región. Palmeras de cartón, luces de colores y grandes carteles de bienvenida, escritos en “Xhosa”, lengua originaria de Umtata, nos recibieron. Al entrar, fuimos agasajados con cocos ahuecados que hicieron de aperitivo y que luego se debían usar como vasos para la cena. El menú hermosamente decorado y servido en fuentes de tronco y vajilla de madera, hicieron de la velada una exquisita exposición de buen gusto y atención. Asombrados por los distintos sabores de las comidas, transcurrió así una velada amena y entretenida. Al final por supuesto todos, principalmente nuestras esposas, quisimos saber los secretos del menú. Allí Clelia expuso ante nuestros ojos los ingredientes utilizados: roedores, insectos, lagartijas, cucarachas y un sin numero de animales provocando en todos los presentes exclamaciones de asco y repugnancia y que dieron por resultado el que pudiéramos cumplir con las normas de cortesía de Transkei.

PD: En la república de Transkei con los vómitos se expresa agradecimiento por el banquete y con los eructos a viva voz se significa alegría por la visita.                                   

viernes, 2 de abril de 2010

DIARIO DE EL Y DE ELLA por Gabriela Szuster

(la consigna, elaborar un relato en el cual una mujer encuentra el diario de su esposo)



Diario personal - El

Lunes 5/11
Fabián estaba muy entretenido frente a la computadora. Me mató la curiosidad. Así que me acerque por detrás y lo espíe. ¡Estaba chateando con una mina! No lo podía creer. Después, a la hora del almuerzo nos encontramos en la cafetería y me invitó a sentar. Charlamos de bueyes perdidos, hasta que no aguanté más, y le pregunté directamente que hacía chateando con una mina. Noté su sorpresa, pero después me dijo que lo ayudaba a distraerse y olvidar el tedio de la oficina. Deberías probarlo, me dijo. Me quedé  pensando, y llegué a la conclusión que no tenía nada de malo.
A la noche, cuando llegué a casa, mientras Claudia preparaba la cena me fui a la computadora y entré al chat. No pasaron ni cinco minutos que una piba me empezó a “hablar”. Ni me di cuenta el tiempo que había pasado, Claudia me gritaba que viniera de una buena vez a cenar.

Martes 6/11
Ayer, cuando todos se fueron a dormir, volví a encender la computadora, busqué a “Dulce y Voluptuosa” y la encontré!!! Me sentí como un adolescente. Ella me generó sentimientos que creía olvidados, sensaciones nuevas y una excitación me corría por las venas. Me fui a dormir a las cinco de la mañana, y a las siete no me podía despegar de las sábanas. Un café cargado y una ducha rápida me sirvieron para llegar a la oficina.
Fabián me saludo con la mano, y al ver mis ojeras, me guiñó un ojo. Entre archivos y documentos, fue poco el tiempo que pude dedicar a mi nueva afición, pero creo que en parte se debía a que no encontré a “Dulce y Voluptuosa” sino hasta casi la hora de irme a casa. Quedamos en una cita virtual para más tarde y regresé a casa con un raro estado de ánimo. Claudia propuso que saliéramos a cenar porque no había tenido tiempo de preparar nada, yo le sugerí en cambio que pidiera una pizza, ¡ni loco pensaba perderme mi cita! En cuanto pude sacarme de encima a los chicos fui a sentarme al estudio, a chatear. Me sentía feliz, exultante.

Miércoles  7/11
A la noche, tarde, cuando me fui a acostar, Claudia me hizo una escena. Yo no tenía ganas de escuchar su cantaleta, así que me di vuelta para el otro lado, bah, como tantas veces me hizo ella a mí, y me quedé dormido mientras ella seguía chillando. Algunas palabras atravesaron mi sueño como “canalla”, “desconsiderado” e  “infantil”.

Jueves 8/11
El jefe estaba ausente con aviso, así que me pasé el día entero en la oficina en el chat. Así da gusto trabajar. Fabián me interrumpió para ir a almorzar, creo que si no, seguía de largo.”Dulce y voluptuosa” apareció como a las diez de la mañana y nuestro reencuentro fue digno de una novela de Alberto Migré. ¡Uy que viejo que estoy!
Con Claudia casi no nos hablamos, excusa perfecta para seguir chateando. Con “Dulce y Voluptuosa” nos pusimos de novios, aunque ella dice que ese adjetivo es cursi y anticuado. No considero que le este siendo infiel a Claudia, después de todo, es algo virtual.

Viernes 9/11
Pensándolo bien, no creo que Claudia se merezca todo lo que estoy haciendo. Es cierto que a veces es densa y aburrida, pero yo no hago mucho por mejorar las cosas. Tal vez, tendría que hacerle caso a “Dulce y Voluptuosa” e intentar reconquistarla. A esta altura de las cosas, no se si querrá hablarme. Busqué en el chat a “Dulce y voluptuosa” pero estaba en sesión privada y no pude “charlar con ella”. Al final, me canse de esperarla y me fui a dormir temprano, pero Claudia ya estaba durmiendo.

Sábado 11/11
Los chicos vinieron a la cama, y nos pusimos a ver la televisión. Después nos levantamos, y Claudia y yo preparamos el desayuno para todos, pero casi sin hablarnos.
Encendí la computadora al mediodía, y vi a “Dulce y voluptuosa” chateando  con  “Musculoso pelilargo”. No me sentí traicionado, lo que sentí fue pena de mi mismo.
A la noche no me podía dormir, pensé muchas cosas, y me di cuenta que casi no veo a mis hijos, ni comparto tiempo con ellos. Ni que hablar de mi relación con Claudia, a la que descuide tanto.

Domingo 12/11
Voy a escribirle una carta a Claudia, soy un cobarde, no me animo a hablarle. Pero, ¿que le voy a decir? ¿Que le fui infiel, pero en realidad no? ¿Que soy un inmaduro? Le diría tantas cosas… Pero en realidad, lo más importante, me gustaría decirle que la amo tanto o más que el primer día, que me dio unos hijos preciosos a los que he descuidado, y…
No se, creo que ya es demasiado tarde. Tal vez, ya los perdí para siempre.

Diario personal- Ella

Lunes 5/11
Alejandro llegó a casa muy excitado, y apenas me saludó .Se fue directo al estudio y prendió la computadora. Se pasó ahí metido sin siquiera preguntarme si ponía la mesa o tomábamos un mate antes de cenar. Vino a comer, después de llamarlo varias veces, como si me estuviera haciendo un favor. Los chicos contaron como les fue en la escuela, y se pelearon como de costumbre, pero el parecía en otra galaxia.

Martes 6/11
Alejandro hoy se fue a trabajar casi sin dormir, el cree que yo no me di cuenta, pero se acostó a la madrugada. No puedo entender que pasa por su cabeza. Parece un adolescente frente a la computadora, haciendo vaya a saber qué… Pensé que tal vez saliendo a cenar con los chicos podríamos pasar un rato agradable en familia, pero ante la sola propuesta, Alejandro puso cara de ofendido, me grito que pidiera pizza, y se encerró en el estudio.  Una profunda tristeza me oprime el pecho, y veo una sonrisa en la cara de Alejandro y no entiendo.

Miercoles 7/11
Estuve charlando con Analía, y me aconsejó hablar con Ale. Plantearle lo que esta pasando, “como adultos”, dijo. Esperé que viniera a acostarse, y comencé a  hablarle, pero el descarado se dio media vuelta y ¡se puso a roncar ¡ ¡Es el colmo! Aún con sus ronquidos, le dije todo lo que sentía, sin importarme que el no me escuchara.

Jueves 8/11
Ya no tenemos diálogo, después de lo de anoche estoy esperando que se acerque, que me diga algo, pero nada. Parece disfrutar del silencio. Me siento tan desdichada. Imagino que tiene una amante, no puedo encontrar una explicación a todo lo que nos está pasando. Yo lo amo, pero intuyo que esta situación no tiene retorno. No podría perdonarle una infidelidad.

Viernes 9/11
Seguimos sin hablarnos, parecía que iba a decirme algo pero no lo hizo. No se que pensar. Tal vez quería blanquear la situación. Pero ¿estoy preparada para ser una mujer divorciada? No quiero, no quiero pensar, no quiero escucharlo. Me voy a dormir.

Sabado 10/11
Casi pareció un sábado normal, con los chicos en la cama, mirando los cinco la televisión. Nos levantamos juntos a preparar el desayuno, pero no me animé a hablar, y Ale tampoco hizo ningún esfuerzo. Imagino que está todo dicho.

Domingo 11/11

¡Encontré el diario íntimo de Alejandro! No sabía que escribía uno. ¡No puedo creer lo que pasó! Por un lado lo mataría, pero… Preparé una cena especial, mande a los chicos a la casa de mama. Creo que ya es hora de que Alejandro y yo nos pongamos un “nickname”.

LOS "AFANOS'"...Y SUS PRIMOS "LOS DONOSOS" por Sara Guecin

(la consigna, un relato cuyos personajes hagan recordar a los famosos cronopios y famas del gran Julio Cortazar)

“Los afanos”
Cuéntase que una vez, un grupo de personajes “non sanctos” se establecieron en el sur de “Argenta”, lugar llamado “Patagón”. “Argenta”, país alicaído como el que más, los recibió y allí sentaron sus bases y realizaron toda suerte de bocanadas. Se autodenominaron “los afanos”; cada día, por las calles, exhibían sus habilidades; ora arlequines, ora payasos, saltimbanquis y otros. Los ciudadanos pasaban penurias y les tiraban unas pocas rupias. Pensaban que debían obtener más dinero. Se les presento la ocasión, cuando leyeron un anuncio: “Voluntarios para el gobierno; se les informara el trabajo a realizar. Presentarse en: Intel 400.” Presurosos fueron hacia allá y al día siguiente comenzaron su tarea. Se mezclaron entre los aldeanos, paisanos y escucharon las quejas, lamentos e improperios hacia el gobierno. Al fin de cada día, se presentaban en la repartición correspondiente y buchoneaban todo lo oído.
Así, lograron aumentar sus ganancias y vivir principescamente. Un buen día, para los ciudadanos, éstos desaparecieron.

“Los donosos”
“Los donosos” ubicados en “Argenta”, en un poblado cercano a la ciudad, trabajaban y vivían para brindar buena ventura a niños, ancianos y discapacitados; lo hacían con humildad, discretamente y sin esperar beneficio alguno. Les bastaba con ver la felicidad de su gente. Cabe agregar que cuando “los donosos” supieron de sus primos “los afanos”, íntimamente rechazaron la mala jugada de los genes. Al instante les enviaron un “alimel”, correo cifrado, y decía así:
“Afanos”, cofre de Pandora ¡Raíz de todos los males!
¡No finjan más! ¡Ya os conocen!
¡Fuera!
Stop.

DE CABALISTA A BRUJO por David Adelson

(la consigna, continuar el microcuento de Jorge Luis Borges, El brujo y el adivino)


En Sumatra, alguien quiere doctorarse de adivino. El brujo examinador le pregunta si será reprobado o si pasará. El candidato responde que será reprobado. Se trata del Rab Mauricio Melamed, oriundo de Marruecos, seguidor incondicional del Rambam, experto en cábala, que un día se animó a buscar judios en aquella isla del Índico. No los encontró inmediatamente, pero se topó con un brujo adivino que lo cautivó con sus pases y sus métodos "lenguaraces". Entonces, se propuso aprender –desde su visión de la piedad y de la obligación, que rigen el universo- ese conocimiento de la sugestión humana, que manejan tan bien los aborígenes de esas zonas. Su meta no sólo consistía en ampliar sus conocimientos de la mentalidad y procederes humanos. También perseguía el fin de convertir a ese viejo brujo en judío...Cuando escuchó la pregunta, respondió sin hesitar: "Seré reprobado". Sabía que era verdad, dados sus orígenes mosaicos y la lejanía con esa cultura de Oceanía. Pero el viejo adivino, que –como los zorros- sabe más por viejo que por otra cosa, vió quién era Melamed y que él desde su lejana sabiduría le estaba diciendo la verdad. Una verdad plena de sapiencia de cosas no sólo pequeñas o grandes, también de aquellas que no podían mensurarse. Pero era una sapiencia ajena a ese territorio; pertenecía a un conocimiento de allende las aguas y las olas de aquella isla. Y el viejo adivino, quedó atrapado entre la verdad y la necesidad. El estaba para graduar brujos de allí, de esa enorme extensión de tierras, bosques y acantillados, donde saber lanzar el búmerang –algo desconocido para Melamed- incluía conocer el estado de la atmósfera y del aire, con sólo respirarlo, y luego decidir de qué modo arrojar el arma tallado en hueso. Tras unos instantes de reflexión, el anciano adivino expulsó de sí la tensión creada por el dilema. Lo hizoen forma de llanto. Resolvió su angustia del único modo que podía, mientras escuchaba que Melamed le decía: "He aprendido de Ud mucho y tengo una deuda, no importa cuál sea su veredicto. Quiero pagársela y le ruego me conteste que sí. No acepto otra contestación que el sí: voy a enseñarle la lengua sagrada de mi pueblo y así Ud. podrá conocer aún más de las cosas de este mundo tan grande y, al mismo tiempo, tan pequeño para nuestra pequeñez..."

jueves, 1 de abril de 2010

LA TIERRA por Shoshana Zaltzman

(la consigna, continuar el micro relato La Tierra de Jose Antonio Ramirez Lozano)



"El cementerio de la villa es ovalado. Las gallinas del enterrador anidan en los nichos o escarban las tumbas frescas hasta picotear los ojos de los difuntos pobres. Por noviembre, sus deudos y familiares acuden a él con hojitas verdes de perejil y se vuelven cada cual con su cestita de huevos".

Preparan tortillas y tortas pero todo sale infaliblemente amargo. Parece que el gusto a la muerte no se puede endulzar.

VACIOS por Aida Rebeca Neuah


(la consigna, elaborar un relato con la técnica del monologo interior)
Llené tu tumba de flores blancas y las até con la cinta azul de amada esposa.
Abundé en cada rincón con fotos tuyas.
Inserté exageradamente tu nombre a mis historias.
Puse en el vacío que dejó tu presencia miles de vivencias compartidas.
Y el recuerdo de tu declaración de amor, lo embalé y  lo coloqué en el cajón de las ilusiones que nunca llegaron a ser.

FAMA Y CRONOPIA por Polly Cordoval

(la consigna, un relato cuyos personajes hagan recordar a los famosos cronopios y famas del gran Julio Cortazar)


FAMA:

Don  Gervasio  se paseaba por la plaza del  pueblo, contoneando su figura redondeada, muy prominente por cierto, entre las mesas que exhibían  ruanas y sombreros  de colores vistosos,  artesanías, zapatillas de fique,  carteras de cuero, cadenas  elaboradas,  frutas y verduras que traían los campesinos de sus  campos. Iba con una comitiva de allegados que  seguían escuchando sus cuentos  y recuerdos de gran funcionario  en la capital.  Según  relataba, era muy importante y tenía muchos empleados a su cargo. Le bastaba  con  un pequeño gesto  o levantar una mano para que todos le obedecieran. Había regresado al pueblo para hacer campaña política,  porque decía que era el preferido de los  grandes de arriba.  Sus adeptos  lograban para él favores, y en su paseo por  la feria, llevaba ya puesto  un poncho, una mochila y otros regalos más. Don Gervasio paró sediento en un puesto de frituras,  y ya le servían su gaseosa,  acompañado de  buñuelos recién  sacados de la olla.  Mientras comía, seguía contando de sus peripecias  y  haceres: de cómo había salvado a la ciudad de una gran inundación, y  pacificado una contienda entre proletariados  e industriales, que de no haber parado ahí,  se hubiera convertido en una gran revuelta, de la cual todavía no habrían salido por esos días.  Por  sus grandes cualidades  como entendedor y   agente intermediario se había ganado la confianza de los grandes, y era el favorito de los  directivos nacionales.  El grupo de oyentes había aumentado a   una decena de personas, que ya aplaudían sus hazañas, y  lo proclamaban como su candidato a  la alcaldía municipal.   Entre vítores y algunos  chiflidos, la concurrencia  iba creciendo, y Don Gervasio prometía  promesas  incumplibles  a su audiencia, que gritaba enardecida: Viva Don Gervasio, próximo alcalde que nos sacará de la pobreza.  - Don Gervasio  sonreía ampliamente mientras en su fuero interno proclamaba: ¡Los tengo en mi bolsillo.  Pobres ilusos!







CRONOPIA:





Asunción de las Aguas tropezó de nuevo, trastabilló, pegó un pequeño salto, y recuperó el equilibrio.  Se puso la mano al corazón y exclamó ¡Que susto!.  Optó por sentarse a descansar en el  cordón de la vereda, mientras sacaba un pañuelo que ya no recordaba el blanco original.  Se apretó con él la rodilla que aún sangraba y respiró profundo.  Todavía le dolía la espalda.  Le faltaba aún un tramo largo por recorrer, y necesitaba recuperar sus fuerzas.  Organizó como pudo su ropa, la sacudió un poco.  Se soltó la hebilla que le mantenía el cabello, lo  aplastó con las manos y volvió a cerrarla.  Miró el reloj del campanario, y lo comparó con el suyo,  viendo que ambos estaban iguales.  En ese instante cayó en cuenta que, si no se apresuraba,  llegaría tarde a su trabajo.  Se levantó de prisa y apuró el paso.  No podía atrasarse; la echarían  como a un perro y ella  no tendría como pagar el arriendo ni comprarle la comida a su pequeño.  Si no le decían nada, se iba a esforzar por trabajar hoy como nunca, tan sólo que no se dieran cuenta de la hora- pensaba.  No podía seguir así con esa angustia todos los días.  Recorría el camino lo más rápido que le daban sus piernas. Casi llegaba Asunción a su destino, cuando un auto cruzó la calle y levantó el charco  de la esquina, salpicándola casi por entero.  "Claro, a mí me tenía que pasar" – exclamó.  "Y ahora qué hago? se preguntaba.  Siguió andando, mientras chorreaba agua,  y entró por una puerta lateral, intentando pasar inadvertida a los cambiadores. Se fijó en la primera oficina a ver si  alguien vigilaba la entrada, pero no había nadie en ella.  Recuperó en algo la confianza, y prosiguió a buscar su uniforme.  Cuando entró a la cámara, encontró a todas sus compañeras en reunión con el  administrador, que presentaba al nuevo jefe de personal.  Este  último la observó con detalle y miró  la hora. "Seguro que me botan"- se repetía constantemente Asunción.  Finalizada  la presentación, cada uno se dirigió a su faena respectiva.  El nuevo  encargado, la llamó aparte.  Asunción temblaba, y    se decía: " ahora sí me corren". Se acercó con temor.  Quería taparse los oídos para no escuchar la terrible sanción. Para evitar subir las manos, se las agarró por detrás de la espalda con fuerza, hasta que se hizo daño a sí misma.  El superior le  advirtió que  esa sería su última llegada tarde, pues la próxima vez quedaría en la calle... "Gracias señor, le prometo que no volverá a pasar" se oyó decir a si misma, mientras pensaba para  sí: ¿y cómo haré para llegar a tiempo todos los días? 

EL GUERRERO por León Binder

(la consigna, elegir SEIS párrafos del relato de Jorge De Abreu "El muerto en la Colina", en un nuevo relato). 




Don Augusto Torno de la Serna vivió y murió en su salsa. Espada de alquiler de dignos y villanos, transcurrió sus escasos treinta y tres años de vida al correr del siglo XIII. Temido por propios y extraños y admirado y querido por las mujeres de los pueblos que atravesaba, intervino en infinidad de batallas dando siempre muestras de enorme valor. En aquel helado invierno del condado irlandés de Sixtang, el conde Guarding dueño y señor del lugar decidió expandir sus tierras y anexar los condados aledaños de Seiting y Livirng. Pesaba a su favor el estado de indefensión de esos condados así como el tener a su servicio a don Augusto.
Una madrugada en la cual la escarcha predominaba por doquier el conde dio la orden de partida. Ciento ochenta y siete guerreros a caballo, siete portabanderas y doscientos cincuenta hombres desarmados, que tenían la misión de ocupar los poblados invadidos, integraban el ejército ocupante. Mas la expedición, que de antemano se consideraba exitosa, se encontró a poco de andar con una emboscada preparada por sus vecinos, seguramente alertados por algún delator, siendo las tropas del conde diezmadas rápidamente dándose, los pocos sobrevivientes, a la fuga desordenada. A la llegada a Sixtang, vieron todos con preocupación la ausencia de don Augusto, produciéndose una angustia entre todos sus admiradores. Alguno al pasar recordó haber visto al guerrero, contando con emoción: quedó allí, tendido en la suave pendiente de la colina, junto a muchos más, junto a cientos de cuerpos mutilados. A partir de allí nació y creció la leyenda de don Augusto Torno de la Serna. Aquella colina se convirtió en lugar sagrado, causando extrañeza en todos, el estado de conservación de aquel cuerpo. El sol y la lluvia, las aves carroñeras y los gusanos socavaron túneles en la carne muerta de sus compañeros, fundiéndose lentamente en la tierra. Pero él no, su cuerpo resistió la podredumbre y nadie entendió el macabro portento. Los años se diluyeron sobre su piel reseca y él permaneció, adherido al paisaje como una piedra gris; con la herida del vientre parduzca y dura. Su presencia atrajo a filósofos y escritores, pintores y ceramistas, hombres de ciencia y sacerdotes. Todos lo observaban en silencio, algunos señalaban su sueño de cuero viejo; otros admiraban su tenacidad y su anhelo de pervivir en la muerte. La mayoría sólo se sentaban a su lado, en silencio o le hablaban sobre sus sueños y pesadillas. Él, recostado en el suave declive observaba con las cuencas vacías de sus ojos, la alternancia del sol y de la luna durante incontables siglos. Por el contrario solo los guerreros le temían, rehuían el campo donde descansaba desde hacia milenios. Sus cuerpos temblaban y apartaban el rostro cuando debían marchar por sus predios. Mas el cadáver de don Augusto permaneció intacto por muchísimos años, hasta que alguien por odio o amor lo hizo desaparecer. Es al día de hoy que en las tabernas que pueblan las hermosas llanuras, terminadas en altísimos acantilados, que miran al canal del norte, los parroquianos, jarra de cerveza amarga en la mano y con música de Enya de fondo recuerdan y preguntan por don Augusto Torno de la Serna “El Guerrero”.

martes, 30 de marzo de 2010

ALEGATO por Gabriela Szuster

(la consigna, elaborar un relato a partir de la visualización mental de una naranja)




Nadie se ha detenido a pensar. Y es lógico que así sea. Pero nuestro destino puede ser variado, no está determinado de antemano. Somos solo unas pocas las elegidas, pero existimos, y ya es hora de que nos tomen en cuenta. Tenemos distintas especies, y solo algunos son capaces de  diferenciarnos. La gente apurada nos compra y nos lleva a su casa, para disfrute de los niños, o del abuelo. En fin, para el consumo familiar. Pero nuestro destino puede ser otro: podemos ser el modelo de un pintor para su cuadro, podemos ser elemento de estudio en una clase, y podemos a veces brillar en la televisión y gozar de unos minutos de fama junto al chef de turno. Además figuramos en los libros de cocina, de cocineros famosos y no tanto, y por si todo esto fuera poco podemos ser el ingrediente principal de platos de repostería  y salados. Tenemos nuestro propio dulce, nuestro propio color, nuestro propio árbol, nuestra vitamina y nuestros caramelos. A nadie se le ocurriría fabricar caramelos de lechuga o de tomate. Tenemos competidores, como el limón y el pomelo, pero en menor escala. Nosotras somos las líderes, y es por eso que hemos decidido crear la Asociación Mundial de la Naranja, donde reuniremos en un solo lugar recetas, modelos para artistas, ejemplares para televisión, y otros usos, agrupados debidamente por antigüedad, tamaño, gusto y belleza. Quien mejor que nosotras mismas para semejante tarea.

EL MUERTO EN LA COLINA (Malvinas) por Sara Guecin

(la consigna, elegir SEIS párrafos del relato de Jorge De Abreu "El muerto en la Colina", en un nuevo relato). 




Un inepto gobernante de un país sudamericano, mandó sus tropas al frente de batalla. Esta se libraría contra una gran potencia, en suelo conocido solo por su existencia en el mapa. Sus tropas la componían jóvenes inmaduros y temerosos; obligados a cumplir ese penoso deber para con la patria. Iban a la guerra y pretendían olvidar su existencia.   Luchaban, morían y en un fugaz instante final comprendían su destino.  Muchos cayeron; también Hernán Solís, mi querido amigo, oriundo de Misiones. Tenía 20 años. ¡Pobre negrito! Quedó allí, tendido en la suave pendiente de la colina, junto a muchos mas, junto a cientos de cuerpos mutilados.   El sol y la lluvia, las aves carroñeras y los gusanos socavaron túneles en la carne muerta de sus compañeros, fundiéndose lentamente en la tierra.    Pero el no, su cuerpo resistió la podredumbre y nadie entendió el macabro portento.  Los años se diluyeron sobre su piel reseca y el permaneció, adherido al paisaje como una piedra gris; con la herida del vientre pardusca ya dura.  Él, recostado en el suave declive, observaba con las cuencas vacías de sus ojos, la alternancia del sol y de la luna durante incontables ciclos. Recuerdo que el pueblo había vitoreado al infeliz gobernante. ¡Pueblo ignorante! ¡Van hacia la muerte! ¡Decían los que sabían! Pobres chicos. ¡Esta guerra está perdida! Todos los medios transmitían falsas noticias ¡vamos ganando! Decían.  Cuando en realidad, los chicos fueron masacrados ¡no solo por el enemigo! También la oficialidad aportó su saña.  En la colina, su mano placida yace extendida, abandonó su espada; entre sus dedos crece la hierba y él persiste.

EL MUERTO EN LA COLINA por Nelly Shejter

(la consigna, elegir SEIS párrafos del relato de Jorge De Abreu "El muerto en la Colina", en un nuevo relato). 



Salió de la librería contenta como un niño con zapatos nuevos: ¡por fin había conseguido el ejemplar detrás del que estaba hacia tanto tiempo! ”El muerto en la colina” (memorias de guerra, ultimo “best- seller” del famoso Ernest Henay). Apenas llego a la casa se acomodo para leer, dispuesta a devorar paginas, capítulos. Leyó: iban a la guerra y pretendían olvidar su existencia. Luchaban, morían y en un fugaz instante final comprendían su destino. No sabía por qué, pero el relato comenzó a apenarla hasta el llanto, quizás porque le hiciera recordarlo. Continuó: era un muerto muy singular, ya nadie recuerda desde cuando. Pero ella sí recordaba, no el tema del texto pero sí su propia historia. Retomó la lectura y al llegar al capitulo siguiente…otra vez la comparación melancólica: Él, recostado en el suave declive, observaba con las cuencas vacías de sus ojos, la alternancia del sol y de la luna durante incontables ciclos. Era como un “recuerdo viviente”, como si lo tuviera frente a ella, sus ojos, el sol, la luna alternándose durante las veinticuatro horas del día. ¿Que estaba haciéndose? Seguir con la lectura sería enfermizo, pero de todos modos sentía interés y necesidad por continuar. No podía dejar, era algo más fuerte que ella misma y…seguía leyendo. Quedó alli, tendido en la suave pendiente de la colina,junto a muchos mas, junto a cientos de cuerpos mutilados. Otra vez lo imaginaba tendido en la colina, junto a todos los demás. Era como un “recuerdo viviente”. Si: ya dudaba entre la realidad y lo que le habían contado. Teresa tenía el rostro de Juan Carlos como si lo tuviera frente a si, con el cuerpo tendido en la colina. Entro en una somnolencia incontrolable, mas que eso sopor. No tuvo control del tiempo que había pasado. El libro se le había resbalado de las manos y cuando despertó de golpe, lo recogió y hojeo mientras buscaba el punto donde había interrumpió la lectura. Su presencia atrajo a filósofos y escritores, pintores y ceramistas, hombres de ciencia y sacerdotes. ¿Qué era lo que estaba leyendo? Buscaba sin lograr; comenzó otro capitulo, ¿habría salteado algún detalle importante, o se trataba de alguna falla de la edición? Pues ya no comprendía lo que leía. En la colina, su mano placida yace extendida, abandono su espada; entre sus dedos crece la hierba y el persiste. Decididamente no era el tema más indicado para que Teresa leyera a tan poco tiempo del final trágico que le ocurriera a su Juan Carlos.

lunes, 29 de marzo de 2010

LA BELLA DURMIENTE DE AMÉRICA DEL SUR por Adriana Iriarte

(la consigna, elaborar un relato a partir del microcuento de Marco Denevi, La Bella Durmiente y el Principe).




La Bella Durmiente cierra los ojos pero no duerme.  Está esperando al príncipe. Y cuando lo oye acercarse, simula un sueño todavía más profundo. Nadie se lo ha dicho, pero ella lo sabe.  Sabe que ningún príncipe pasa junto a una mujer que tenga los ojos bien abiertos.  Por eso, finge, y, con el firme propósito de que él, pueda aproximarse a conquistarla para toda la vida.  En él tiene toda su esperanza. Él hace promesas que nadie jamás hizo.  No estará dispuesta a mirar más allá de otra oportunidad, porque está extenuada de tantos farsantes.  Después de un largo tiempo de espera, considera que él es el hombre de su vida.  ¿Otro?  ¡Eso nunca!, porque nadie es como su héroe; ya eligió y punto. Y qué le importa los defectos de aquel sujeto: sólo tiene virtudes para ella.  Y si el mundo se opusiera a su príncipe, por él estaría dispuesta a todo, en la guerra, en la paz, en el hambre, en el sufrimiento.  Vive sumida en la ilusión, no ha mirado más allá de la realidad, está cegada.   Y Su Alteza precisamente desea eso.  Que esté bien dormida en ideales, utopías, principios y valores, para ir en su conquista, la quiere virgen.  La joven, llena de ilusiones, cierra sus ojos, para que sea más fácil enamorarla, ignorando que, además, de un profundo yacer, él la quiere dócil, manipulable y sumisa para sus propósitos.  Se acerca, la besa y ella lo mira feliz.  Seguidamente, con galantería, le promete villas y castillos.  La Bella le cree, y perpleja deja todo en sus manos, por las promesas nunca antes oídas.  Confiada le cede todo el poder de su delfinado, propiedades y riquezas, dejándose envolver por sus palabras de héroe y libertador.  Pasa el tiempo y todo cambia.  Él fue dando poder a sus amigos y familiares en aquella región, entregó riquezas a otros reyes a cambio de pleitesías y adulaciones. Nadie más tenía derecho a opinar, pues, ahora tenía el poder total en sus manos. Preocupada por eso, le pidió explicaciones a su amado, y él solo le respondió, que debería someterse a sus designios o la sacaría del principado.  Cuando ella le manifestó –yo confié en ti- sólo la insultó y la mandó a su dormitorio para siempre.  Y hasta ahora dormita, al norte de América del Sur, en una habitación lúgubre de ideales, pensamientos, utopías, y no puede opinar, pues, podría ser castigada severamente. Y seguirá así, hasta que despierte de verdad, y enfrente a aquel déspota mentiroso, dice la leyenda…