jueves, 11 de noviembre de 2010

POR LA VIDA por LILIANA OSTROVSKY


“Soy un libro. No crean, como dicen algunas personas de ellas mismas, que soy un libro abierto. No. Soy un libro en el más estricto sentido de la palabra y muchas horas de mi vida las he pasado cerrado.
¿Por qué, cerrado?
Cerrado, porque cuando nací, me prohibieron la vida.
Según los gobernantes de turno, por lo que yo cuento, era mejor no conocerme, no saber de mí, no debían abrirme, no debían leerme.
Entonces, éstos que tenían el poder, intentaban hacerme desaparecer.
Me dolió mucho el maltrato recibido. En cada situación, pensaba, éste es el final.
Pero, no pudieron conmigo. Me mantuve en pie.
Este fue mi pasado.
Y, acá estoy. Hoy, en democracia, no crean que son muchas las horas en que estoy abierto. No a mucha gente, le interesa enterarse de desapariciones, torturas, vejámenes, corrupciones, y, tantas cosas más.
Pero, estoy vivo, así me siento yo.
Cuando estoy en los brazos de aquellos que me buscan y me tienen, me siento mimado, querido, me siento feliz. Sólo deseo, que aquellos tiempos oscuros, no vuelvan nunca más, para que yo, aunque sea cada tanto, sienta el cuidado y el calor de manos que acarician mis hojas y paraguas que me protegen de la lluvia.
Me hace bien, saber que cada tanto, y de a ratos, soy para alguien, un buen compañero, que podemos compartir momentos de soledad, que puedo ser útil, y, porque no decirlo, me hace bien, cuando escucho que hablan bien de mí, cuando creo que otras manos me buscan.
Pero, y esto viene de mis entrañas, me hace bien estar abierto, me relajo, me aflojo, la respiración es más suave, y en el movimiento de mis hojas, puedo sentir la frescura del viento que me toca.
Me siento libre, me siento vivo.”

2 comentarios:

GaMyr dijo...

Deseo como vos que aquellos tiempos oscuros no vuelvan nunca más Liliana.

Mosaicos (Taller de Escritura) dijo...

que asi sea, gamyr.